Mujer de la sospecha

Querétaro: Entre lo fifí y lo fascista

Símbolo de la ideología fascista. Imagen: Especial.

Yezica Montero Juárez*

“A poco no sabías wey, traen su onda fascista”. Fue la frase con la que mi amigo cerró su conversación sobre la banda de jóvenes que disfrutaban el golpear a otros jóvenes en el nombre del “Nuevo Orden”. A palabras de este caballero que goza de mi amistad, me contó que por las noches este grupo salía a zonas marginadas de la ciudad para golpear al primer “indio” con que se encontraran, bajo el argumento de que Querétaro y México, necesita a la gente “bien”. A esa gente con apariencia blanquecina, que genera empleos; esa gente que estudia, y que sí es de aquí. Sí, aquí; en el Querétaro fifí.

La crisis humanitaria por la que están pasando los pobladores de Centroamérica ha generado desplazamientos y migración forzada. ¿Forzada por quién? Por la fragilidad del sistema económico, por los contextos políticos como el golpe de Estado en Honduras; por la crisis económica de Venezuela, la violencia pandilleril de El Salvador, o las cicatrices de la dictadura de Guatemala. La Caravana ha sido objeto de los malestares sociales más interiores y comentarios aberrantes hacía los migrantes.

El uso de la palabra “fascismo”, “fascista” y “neofascista”; cada vez es más común dentro de nuestro contexto. El despertar de las derechas y de los partidos conservadores en Europa; así como el gobierno ultra-republicano de Trump y el reciente triunfo del conservador-derechista Bolsonaro en Brasil; han desatado una ola lingüística, donde resurge el auge de señalar acciones conservadoras como fascistas.

En estricto sentido, no se puede hablar de que una persona o grupo de personas sean fascistas, ya que el fascismo emana del Estado. Sin embargo, como menciona George Orwell: “De todas las cuestiones pendientes de nuestros tiempos, quizás la más importante es: ¿qué es el fascismo?”.

Etimológicamente fascismo proviene del italiano fascio (grupo, unión); palabra retomada del bajo latín fascium y del clásico fascis. En la Antigua Roma un fascis, era el manojo de varas de olmo utilizado por los lictores (escoltas de los magistrados), quiénes se encargaban de poner orden haciendo uso del montón de varas. El fascio fue retomado en 1923 por Benito Mussolini y su grupo Fascio di Combattimento. Hasta el día de hoy, las varas de olmo son símbolo de la ideología fascista.

En los tiempos posteriores a la segunda guerra mundial, la palabra fascismo fue utilizada para calificar a los grupos o individuos que tuvieran actitudes conservadoras, raciales, homófobas o derechistas. Así como señalar a la opresión policial, principalmente de los años sesenta, de fascista.

En nuestro país actualmente existen corrientes ultraconservadoras que evidencian sus inclinaciones fascistas, como El Frente Nacional de México y El Movimiento Falangista de México. A su vez, existen movimientos que apelan a la moral, con un discurso sumamente cercano a la filia fascista, como lo es el Frente Nacional por la Familia o el movimiento “Con mis Hijos no te Metas”.

La democracia tiene como base la libertad de ideología. La globalidad, nos está demostrando que la tendencia son las ideas conservadoras y derechistas. A su vez, los movimientos emanados de la lucha por esta misma libertad, como lo son los derechos de las parejas no heterosexuales, el Estado laico y el derecho de las mujeres a elegir sobre su cuerpo; se están viendo trastocados por los enfrentamientos ideológicos.

Los malestares sociales y las consignas en contra de los migrantes centroamericanos, son un síntoma de un nacionalismo que puede promover el neofascismo en México. La sociedad queretana ha sido sumamente tolerante hacia la xenofobia; primero se empezó con chistes, luego comentarios de café hacía las personas provenientes de otros estados. El día de hoy, la unión (fascis) queretana se está congregando contra el paso de los migrantes. ¿Qué pasará el día de mañana?

*Antropóloga social.

Correo electrónico: monteroyezica@gmail.com

Fuentes consultadas:

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