Cartas desde la locura

Querétaro: el retorno de las brujas

La “bruja alquimista”, en pleno aquelarre. Foto: Especial.

@ramavelm

Las luces le pegaban en las piernas y en la cintura. Entonces vi todos los muertos que traía cargando”: Carlos Velázquez.

¿Alguien recuerda a Juan Ramón Sáenz? Él narraba que las apariciones fantasmales se deben a tres situaciones:

A que ya penaban allí tiempo ha; a que alguien las envió; a que alguien las invocó.

Con el primer caso me topé en una casona de la calle de Pasteur, Centro Histórico, Querétaro capital.

Todos los testimonios indican que se trataba de una niña. Algunos la vieron. Otros sólo la sentimos y a veces la escuchamos cuchichearnos al oído.

Otra cosa son las apariciones fantasmales enviadas desde afuera, o invocadas desde adentro. (Muchos de esos testimonios los dio a conocer Juan Ramón Sáenz, con cuya muerte muchos embaucadores jugaron.)

No me asustan. Pero sí me dan grima los charlatanes que intentan ésas suertes, so pretexto de la “transmutación” o de la “magia mental”.

Y me dan grima los bobos que llenan de dinero a esos timadores, so pretexto de la “transmutación” o de la “magia mental”.

Ya lo verán. Esa horda de aburridos terminará reuniéndose en el nuevo Museo de Ánimas (Ignacio Allende Norte, número 33, Querétaro capital).

Unos, en busca de fanáticos. Otros, huyendo del espejo.

Así sucede ya en algún lugar de la ciudad de Querétaro. En una zona habitacional. Donde viven familias. Donde juegan niños.

Así lo muestra y demuestra una selfie de la autollamada “bruja alquimista” (ver imagen).

El aquelarre tiene lugar en la ciudad de Querétaro.

Donde, dicen, gobierna Dios en persona.

Donde, dicen, gobiernan el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

(Y éste es el primer y último ¡uuuuyyyy!)

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