Cartas desde la locura

La Balada de Bonnie & Clyde

Bonnie & Clyde. Down the road to ecstasy. Foto: Especial.

Ramón Martínez de Velasco

@ramavelm

“Mientras dura la mala racha, ando de pérdida en pérdida. Y no sé, pero a veces el bajón demora en irse. Pierdo lo que encuentro. No encuentro lo que busco. Y siento que en una pequeña distracción se me caerá la vida”: Eduardo Galeano.

Un 23 de mayo de 1934 los “Romeo y Julieta de la carretera” despertaron del sueño de su perra vida, que transcurrió entre la Gran Depresión económica y la Ley Seca estadounidense.

Él se dedicó a robar, desde chaval. Ella se casó a los 16, con un golpeador. Lo que quiere decir que cuando se conocieron, ambos ya estaban seriamente vapuleados. Y aún no cumplían los veinte.

La chaparrita Bonnie Parker trabajaba de camarera cuando Clyde Barrow se enamoró de ella. Él deseaba un trabajo honrado y ella soñaba con ser cantante y poeta. Pero la Gran Depresión económica los convirtió en tránsfugas.

En sus andanzas, a él lo apresaron por robos menores. Ella le envía cartas de amor y le ayuda a escapar. La pareja texana se reagrupa y lleva su tortuoso estilo de vida montada en un ‘Ford V-8r’, atracando bancos, gasolineras, tienditas, granjas, armerías… y llevándose por delante a cualquiera que se cruzara por su camino, si no hallaban vías de escape.

Los conjurados se rodean de crápulas: Buck Barrow y su esposa Blanche. Los cuatro se esconden en Joplin, Missouri, donde matan el tiempo fotografiándose, posando con armas en mano. (Las imágenes de Bonnie & Clyde son leyenda.)

Tanta arma levanta la sospecha de un inquilino y denuncia al estrambótico grupo de locos en la comisaría de Missouri. La policía de Misisipi dirige una redada. Los forajidos asesinan a dos y huyen. Pero dejan posesiones en el apartamento. Entre ellas, la cámara ante la que acaban de posar. Y sus fotografías se difunden en Texas, Kansas City, Arkansas y Oklahoma, donde también asesinan al Sheriff.

Los hermanos Barrow y sus amantes, Bonnie y Blanche, alquilan una cabaña en Platte City, Missouri. Pagan al dueño con dólares de plata. Lo mismo a un boticario, cuando compran vendas y el fármaco ‘Atropina’ para tratar la pierna izquierda de la dulce Bonnie, quien en una volcadura sufrió quemaduras de tercer grado.

El Sheriff y su grupo armado rodean la cabaña. Alguien comenta que hay demasiados policías afuera. Los Barrow abren fuego. En la escapada, Buck siente un fogonazo y a Blanche le estallan fragmentos de vidrio en un ojo.

Un día después, en un parque de atracciones abandonado de Iowa, un granjero se topa con una hoguera apagada y vendajes bañados en sangre. La noticia llega al Sheriff y a la Guardia Nacional. Nuevo tiroteo. Buck muere y su mujer, ciega de un ojo, es detenida. (Es célebre la foto de su captura, forcejeando con los agentes, a unos pasos de su esposo tendido.) Bonnie & Clyde huyen con rumbo a su atormentada rutina.

Ya encabronados, arman un desmadre en la prisión del Condado de Houston, Texas, para liberar a un antiguo socio. Se echan al plato a un guardia y de ahí corren a buscar al delincuente Henry Methvin (cuyo padre, al final, vende su alma al diablo y traiciona a Bonnie & Clyde).

Ya encabronados, desde el Departamento Correccional de Texas contactan a un legendario caza-recompensas ya retirado. Un ‘Texas Rangers’. Le ruegan cazar a los enloquecidos amantes.

En esas andan cuando a dos jóvenes motociclistas, policías de tráfico, se los chingan al aproximarse al ‘Ford V-8r’. Las malas lenguas aseguran que la modosita Bonnie se fue contra uno y que hasta lo remató.

El 10 de febrero de 1934 el caza-recompensas ya los olfateó. Sabe que se mueven en cinco fronteras. También sabe que ya están hasta la madre y que buscarán un poco de paz en la parroquia de Bienville, Luisiana, donde habita el papá de Methvin. “Esto es un sinvivir”, habría expresado Bonnie. “Un día de estos, caeremos codo con codo”.

El ‘Texas Ranger’ basa su hipótesis en las famosas imágenes de la pareja. Pues aunque apenas tienen 24 y 25, parecen cuarentones.

Cierra el cerco en la Autopista 154, una ruta solitaria de Bienville Parish, en Luisiana. Allí coloca a su pieza para el Jaque Mate: el papá de Methvin, quien simula una avería en su carcacha. Detrás de los arbustos se esconden los ejecutores.

Cariñosos como son, Bonnie & Clyde se detienen para ayudar al viejo. Su Ford V-8 recibe 167 ráfagas. Ellos, algo así como cincuenta.

Uno de los ejecutores describió un detalle en la chaparrita Bonnie: “Abrí la puerta. Y aunque la muchacha estaba bañada en sangre, aún olía a perfume”.

Los “Romeo y Julieta de la carretera” reposan, muy juiciosamente, en el Crown Hill Memorial Park y en el Western Heights Cementery, de Dallas, Texas, donde cientos de turistas visitan sus tumbas.

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