Cartas desde la locura

Cada loco con su tema

Gloria Vanderbilt y Anderson Cooper. Foto: Especial.

@ramavelm

Siempre que me divierto, espero la catástrofe”: Carlos Velázquez.

El 28 de noviembre de 1966 la alta sociedad de Manhattan se congrega en el Hotel Plaza en torno al escritor Truman Capote, quien celebra la publicación de su libro A sangre fría, clasificado como un ejemplo de Nuevo Periodismo, cuya trama es el seguimiento a una nota publicada en las páginas interiores de una gacetilla de Luisiana, Nueva Orleans: el asesinato de una familia, que le llevó al glamuroso autor cinco años de investigación.

Entre los selectos invitados al Plaza se encuentran Katharine Graham (editora del The Washington Post, cuyo marido se suicidó en 1963) y Gloria Vanderbilt, amigas del escandaloso Capote, asiduo visitante del ‘Studio 54’, donde buscaba ‘jotos’ y de donde salía arrastrándose “ciego de cocaína y alcohol”.

La legendaria Gloria Vanderbilt, hoy de 96 años, pasó por disputas familiares, romances tormentosos, maltratos, traumas, arrepentimientos, desórdenes emocionales, una vida extraña, agridulce, y cuatro matrimonios. El primero, a los 17 años de edad. El último con el escritor Wyatt Cooper (quien murió durante una cirugía de corazón, a sus apenas 50 años), padre del influyente periodista de la cadena CNN, Anderson Cooper, y de su hermano Carter (quien a los 23 se lanzó al vacío desde su ‘penthouse’ en Manhattan, frente a su mamá, la señora Vanderbilt). De su segundo matrimonio, su hijo Christopher lleva desaparecido 30 años.

Gloria Vanderbilt es descendiente de una de las familias más adineradas de los Estados Unidos, gracias al negocio del transporte marítimo y terrestre. Fue actriz, escritora, pintora y diseñadora de modas (ella es la creadora de los primeros ‘blue jeans’ de colección).

Entre el dinero, el arte y las penas, “mi madre ha vivido muchas vidas distintas y ha habitado pieles distintas. Tiene un rostro público, pero detrás de él su vida real es muy diferente”, ha dicho Anderson Cooper, extraño ser de ojos muy azules y cabello enteramente blanco.

Al igual que Truman Capote, está acostumbrado a vivir al borde y a reportear todo tipo de dramas en el lugar de la noticia, para lo cual se mueve en su jet privado. Y lo mismo se le ve con bellas mujeres que con homosexuales.

Millones de televidentes se informan en su muy movida revista ‘Anderson Cooper 360’.

En África contrajo la malaria. En Hanoi aprendió la lengua vietnamita. Cubrió el genocidio de Ruanda, la muerte de Juan Pablo II, los desastres de decenas de huracanes, tsunamis, terremotos… y apenas hace un mes se mofó del energúmeno Donald Trump y de su hijo “Donny junior” (como le llamó) por afrontar al mundo desde el twitter, y sin astucia ni talento.

Y cuando su envidiosa competencia asegura que recibe 300,000 dólares mensuales, también se mofa con un “no trabajo por dinero”.

Y es verdad. Desde el 3 de junio de 1967 es millonario.

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